Estancia de mis bebés en el hospital

Como a todas, un par de días después de parir me dieron el alta.
Nadie puede imaginarse lo doloroso que es salir del hospital con las manos vacías. No hay derecho a que una madre sienta eso… ¿Por qué las tengo que dejar aquí? Sé que la respuesta es evidente, no pesan ni 1 kg, no son capaces de respirar por sí solas, no saben comer y necesitan constante supervisión médica. En esos momentos solo podía pensar de manera egoísta, yo quería estar con ellas, yo era madre de dos niñas, nadie puede arrebatarme el derecho a estar con ellas, a dormir con ellas, a alimentarlas. ¿Por qué no me dejan hacerlo? No es tanto pedir…

Luego llegamos a casa. Silencio, un silencio sordo que me hacía sentirme una mierda. ¿Dónde están esos bebés que salen en los anuncios? ¿Por qué no están aquí, rollizas, sonrosadas y sonrientes? Sabía que era madre, lo sentía. Las necesitaba pero no estaban. ¿Qué hacía yo en casa? Tenía que volver al hospital… Mi marido me dijo que ya las había visto, que había hecho canguro con ellas y que yo también tenía que descansar. El día siguiente iríamos a verlas. Pero no… ¿Cómo va a ser? ¿Cómo va a estar una madre tan lejos de sus hijas? No entendía nada… ¿Seguirían bien? ¿Si pasase algo me llamarían? Quería sacar los pensamientos negativos de mi cabeza pero era imposible. Seguía teniendo miedo… ¿Por qué ese maldito sentimiento me perseguía siempre? Una madre tiene que sentir felicidad, plena y absoluta. Esa felicidad no debería ser eclipsada por absolutamente nada, ¿acaso no tenía derecho a sentirme feliz? No podía. Mis hijas estaban en Cuidados Intensivos, no podía estar bien.

El resto de días fueron duros, en aquella sala tan oscura, donde todos los padres y madres están serios y tristes. Aunque por dentro estaba destrozada, iba con mi mejor sonrisa a verlas, con mucha energía. Debía transmitirles mi fuerza, porque ellas no podían luchas solas. Dos seres inocentes, perfectos y preciosos. Dos personitas que eran mías, no eran de esa gente. El sentimiento hacia las enfermeras y auxiliares es muy extraño. Sientes agradecimiento, porque sabes que les están salvando la vida a tus hijas, pero al mismo tiempo sientes una envidia insana… ¿Por qué pueden estar todo el día con ellas? Tocándolas, alimentándolas, cambiándoles el pañal, haciéndoles carantoñas. Eso es mi función, mía y solo mía. No tenían derecho a hacerme eso.

Luego husmeábamos en los informes diarios de las niñas, que estaban siempre junto a sus incubadoras, y veíamos que cada día pesaban menos. Las dos primeras semanas fueron horribles: Alejandra bajó a los 800g, y Paula a los 700 y pico (no me acuerdo de la cifra, 730 o 740 creo recordar). Los médicos casi que nos decían que no nos encariñásemos demasiado con ellas, porque nunca se sabe. Frases como “tenemos confianza en que sobrevivan PERO…” o “si hubiesen nacido en África, no estarían vivas” hacían que el camino cada vez fuese más cuesta arriba. Además, uno de los bebés que estaban en nuestro box no salió adelante. De repente no estaba… Sabíamos que estaba más malita que nuestras chicas y simplemente lo entendimos, no quisimos preguntar. Esto también es un golpe duro.

Después de las dos semanas de caída, empezaron a subir de peso, y cuando estuvieron algo mejor nos cambiaron de box. Seguíamos en Cuidados Intensivos, pero esta sala era mucho más grande y más luminosa. Aunque pensaba que los ojitos de mis bebés no estaban listos para recibir esa luz, me alegraba estar con otras personas, con bebés más grandes. Bebés que lloraban fuerte, que comían de sus madres, y no por sondas. Me hacía cargarme de esperanza.

Hubo muchos intentos de sacar a mis chicas de Cuidados Intensivos (3 o 4 intentonas), pero las tenían que volver a traer porque no eran capaces de respirar sin su mascarilla. La primera vez que les vi su carita me emocioné mucho… Llevaba tanto tiempo viendo su belleza a través de ese cacharro… No sabía cómo era su carita, no les veía su nariz ni sus rasgos al 100%, y fue algo precioso. Lo peor fueron los días en que estaban separadas, ya lo he comentado anteriormente, eso me afectaba mucho. Las necesitaba juntas, se necesitaban juntas, y los días en que una estaba en Intermedios y la otra en Intensivos se me hacían muy difíciles.

Tras muchas semanas en Cuidados Intensivos, mis chicas estaban en Cuidados Intermedios. Aunque lo más duro fue la primera sala, cuando perdieron tanto peso y los padres y madres eran tan tristes; lo que más largo se me hizo fue permanecer las últimas semanas en Cuidados Intermedios. Allí es complicado pasar día tras día, viendo como absolutamente todos los bebés se van, tarde o temprano todos se van a casa, y tú siempre allí. No sé cuántos niños y madres pasaron por allí, pero se cuentan por decenas. Es extraño, yo debía estar más feliz que nunca porque mis niñas estaban muy recuperadas, pero no podían respirar sin las gafas nasales de alto flujo. Las enseñamos a comer muy poco a poco (para entonces a mí ya se me había cortado la leche, por desgracia). Primero les dábamos de comer con una jeringuilla. Gota a gota, saboreaban la leche, les encantaba. Después, les dábamos lo restante a gabaje, con una jeringuilla llena de leche conectada a su sonda nasogástrica. Después de bastantes días, con mucho miedo lo intentamos con el biberón. Al principio se atragantaban, no sabían comer demasiado bien… Pero las campeonas lo consiguieron.
A pesar de que ya podían comer con biberón, aún necesitaban las gafas nasales; ya que sin ellas su saturación bajaba, y eso no era para nada bueno.

Y un día, teniendo papá a Paula en canguro, y yo a Alejandra, vi entrar a los médicos de mi Alejandra. Estaba muy nerviosa, Alejandra llevaba unos cuantos días sin gafas y parecía que iba bien… Presentía algo bueno. No le quitaba vista mientras hablaba con otros padres. Se lo dije a mi marido: “gordi, esto me huele a alta. “
Entonces vinieron hacia nosotros… Me temblaba todo, no podía ser verdad, pero no te emociones que igual no vienen para eso. Qué nervios, Dios…
“Bueno mamá, ya sabes que Alejandra lleva varios días respirando solita y que todo va bien… Ya pesa 2200g, y aunque Paula se queda, te puedes llevar a Alejandra a casa cuando quieras”.

Rompí a llorar. Nunca había llorado en el hospital, siempre llevé mi coraza, durante aquellos 82 días que Alejandra y Paula estuvieron allí, la una con la otra. Pero en ese momento no sé qué me pasó… Las lágrimas caían sin remedio, lagrimones como puños, no me lo podía creer. Sonreía como nunca. ¿Era posible que mi pesadilla hubiese acabado? ¿Ya había pagado mi condena? ¿Podré besarla y achucharla como siempre quise hacer?

Los 6 días que Alejandra estuvo en casa y Paula seguía ingresada sí que fueron difíciles. En casa sentía toda la felicidad que nos merecíamos, pero se me nublaba al recordar que mi princesa pequeña estaba allí sola, lejos de su familia, lejos de su hermana y lejos de mí. Todos los días iba a verla durante horas, preocupada pensando si su papá se apañaría bien estando solo con Alejandra. Era un sinvivir, no estaba tranquila en casa ni tampoco lo estaba en el hospital; si bien tenía claro que faltaba muy poco para el alta de mi chica.

Cuando me dijeron “mañana te la llevas” sólo podía sonreír y sonreír. El día que me la llevé no hacía más que correr de aquí para allá. Mi marido se quedó en casa con Alejandra, y mi hermano me acompañó al hospital para recoger a Pauli. Entré, literalmente corriendo. Ya estaba bien de estar allí, 88 eternos días, ya sí que no podía más. Sencillamente me la iba a llevar, sin más demora. No me lo creía… Y cuando salí por la puerta con ella me detuve un instante. Respiré aire, ella respiró por primera vez aire fresco, aunque hacía calor, era julio. Así debió ser, en aquél momento deberían haber nacido, y yo debería haber salido por aquella puerta con mis bebés regordetes recién nacidos, pero mis pequeñas son tan impacientes como luchadoras.

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La incubadora: su desarrollo S.XIX – X.XXI

Como sabemos, las incubadoras ayudan a salir adelante a los bebés nacidos pretérmino, o bien a bebés con algún tipo de problema de salud no derivado de la prematuridad. Uno de cada 10 bebés nacidos es prematuro, y las incubadoras modernas cuestan alrededor de 36.000 €.

La incubadora es un elemento clave para la recuperación de bebés prematuros, ya que simula las condiciones en las que el bebé estaría si hubiese permanecido dentro del vientre materno. Proporciona la temperatura adecuada para el recién nacido, así como un grado de humedad bastante alto.
Las incubadoras modernas que hoy conocemos vienen adaptadas para poder monitorizar al bebé en todo momento, para realizar fototerapia en caso de que el niño padezca de ictericia, y además son lo suficientemente manejables incluso para intervenir quirúrgicamente a los bebés dentro de ellas.

He estado investigando el origen de la incubadora. Es evidente que surge de la necesidad de salvar a niños nacidos demasiado pronto, o niños que nacen demasiado pequeños, ya que sin ella la mayoría de bebés de dichas características sencillamente se dejaban morir, no se luchaba por ellos y no tenían ninguna posibilidad.

¿Quién creo los primeros modelos de incubadora?

El hombre que investigó y creó los primeros modelos de incubadora fue el Dr. Martin Arthur Couney. Era un médico de Alsacia que se especializó en pediatría en el Hospital de Maternidad en París, en la década de 1890. La sala de neonatos de dicho hospital, era famosa por su trabajo pionero en el cuidado infantil prematuro. Este médico hizo una carrera de exhibición y cuidado de los recién nacidos prematuros en las ferias del mundo, exposiciones, y parques de atracciones, desde 1896 hasta 1940.

El Dr. Couney fue enviado por sus superiores a la Exposición de Berlín de 1896 para mostrar sus nuevas incubadoras. Lo increíble fue que dichas incubadoras fueron expuestas con bebés reales en su interior.

incubatorsinfant

En 1903 el Dr. Couney emigró a América y participó con sus innovadoras incubadoras infantiles en la exhibición en el Luna Park (Coney Island), como si fuese una atracción de feria más; ciertamente el tema se trataba con mucha frivolidad (incluso había un pregonero que llamaba la atención de los viandantes, exponiendo a viva voz lo imprescindibles que eran estos aparatos tan novedosos).
Los visitantes de la exposición podían ver filas de bebés diminutos dormitando en sus incubadoras mientras que un profesor explicaba el funcionamiento de aquellas máquinas que les salvaban la vida. Los recién nacidos, que podían rondar 1.000 -1.500 g de peso (como mínimo), nacieron en hospitales de la ciudad que carecían de los equipos “modernos” necesarios para su supervivencia, y muchos de ellos también nacían en casa.

¿Cómo funcionaban estas incubadoras primitivas?

En primer lugar, al estar situadas en ferias, las incubadoras recibían visitantes constantemente, por lo que el “aislamiento” de los niños era bajo; constantemente había gente entrando y saliendo de la sala en la que se encontraban.

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Estos recién nacidos estaban entre la vida y la muerte, y estaban a cargo de enfermeras que únicamente se dedicaban a cuidar a estos bebés.
Las incubadoras estaban hechas de metal y vidrio, por lo que se podían limpiar y esterilizar de manera rápida y fácil. Los bebés estaban alineados bajo calentadores, y así podían respirar aire filtrado y caliente. La temperatura de la incubadora no podía variar más de 2º, para garantizar que el bebé no se quedase ni muy frío ni muy caliente. Además, los bebés estaban bien envueltos (aun estando dentro de las incubadoras), y eran alimentados y aseados cada dos horas, durante las 24 horas del día.
Estas incubadoras primitivas salvaban al 85% de bebés prematuros y/o enfermos (según datos de la época).

*Cuando llegaba el momento de mandar a los niños a casa, puesto que estaban bastante recuperados de salud y habían cogido el suficiente peso, en muchas ocasiones era difícil convencer a los padres para que se llevasen al bebé.
El Dr. Zahorsky (que supervisó una de las famosas exposiciones de la incubadora infantil) se dio cuenta del efecto de la hospitalización tanto en el niño como en los padres. Ahora sabemos que no beneficia en absoluto a los bebés el hecho de ser separados de los padres, pero en la época todos los cuidados de los niños debían hacerlos profesionales sanitarios, y las madres y padres quedaban totalmente al margen.

¿No hubo ningún intento anterior para proteger a los bebés que nacían con bajo peso? ¿Cómo se desarrolla la incubadora posteriormente?

-1857: primera publicación sobre una incubadora infantil de Jean Louis Paul Denucé (que no fue suficientemente desarrollada).

-1878: S. Tarnier creó una especie de cámara con un calentador incorporado. Fundamenta su aparato basándose en incubadoras para animales, y trabaja de la mano de Od. Martin en una incubadora bastante rudimentaria, que logra disminuir la muerte perinatal de bebés que no llegan a los 2.000 g de peso.

-1891: el Dr. A. Lyons introduce en las incubadoras ya existentes ciertas mejoras tecnológicas, que hacen que el cuidado de los recién nacidos sea más fructífero.

-1898: el Dr. Joseph B. DeLee construye la primera sala de neonatología para niños prematuros en Illinois, Chicago.

-*1907: P. Budín (padre de la neonatología) publica Le Nourrisson, haciendo hincapié en la necesidad de controlar la temperatura de los neonatos para salvarlos. Gracias a esto, se extiende la idea del perfeccionamiento y desarrollo de las incubadoras de la época.

-1934: J. Hess, pediatra en un hospital de Chicago, diseña una incubadora con el desarrollo de la caja de oxígeno (ofrece O2 para tratar el distress respiratorio). Esta incubadora fue usada también para el transporte neonatal (se calentaba con unos rollos que contenían agua caliente).

-1938: el Dr. C. Chapple diseña una incubadora novedosa que permite también suministrar oxigenoterapia a los recién nacidos.

-1963: fallece el hijo del presidente Kennedy (USA), nacido con 32 semanas de gestación. Esto promueve un aumento muy alto del fondo nacional destinado a las investigaciones científicas orientadas a la supervivencia neonatal (y debido a este suceso se desarrolla la ventilación mecánica de las incubadoras, así como la fruidoterapia, el control médico, etc…)

-2014: MOM, la incubadora de bajo coste. Pequeña incubadora que se hincha manualmente y se calienta gracias a unas placas cerámicas. Incluye tratamiento de fototerapia, y tiene sensores que nos avisarán si hay variación importante de humedad o temperatura.

MOMncubadora_inflable

Fuentes (información e imágenes):

http://www.nytimes.com/1998/12/13/nyregion/fyi-376108.html

http://www.neonatology.org/pinups/couney.html

http://library.buffalo.edu/pan-am/exposition/health/medical/incubators.html

http://computerhoy.com/noticias/hardware/mom-incubadora-inflable-gana-james-dyson-award-2014-20655

Método Madre Canguro: el origen

El Método Madre Canguro fue ideado en 1978 por Edgar Rey Sanabria, neonátologo colombiano, en la ciudad de Bogotá. El Dr. Rey Sanabria se desempeñaba como neonatólogo y profesor en el Instituto Materno Infantil, institución de carácter público y uno de los principales centros de práctica de la Universidad Nacional de Colombia. Para finales de la década de los 70, el instituto se encontraba en una situación crítica, en tanto era un centro de primer nivel de atención que cubría la demanda en ginecobstetricia y neonatología de gran parte de la población de bajos recursos de la ciudad; en ese sentido, la gran cantidad de bebés generó hacinamiento y alta mortalidad entre los recién nacidos de bajo peso, los cuales eran tratados según los mandatos propios del arte médico para ese momento, esto es, la separación de sus madres y la colocación en incubadoras. A su vez, la poca disponibilidad de estos dispositivos desembocó en la frecuente necesidad de hacer uso de un solo dispositivo para varios niños, y por tanto una propensión aumentada al desarrollo de infecciones entre los neonatos.

Dada la situación, en 1978 el Dr. Rey Sanabria propuso una nueva estrategia para el cuidado de los recién nacidos que ya habían superado la etapa crítica de adaptación a la vida extra-uterina, estrategia consistente en iniciar una interacción temprana entre la madre y el recién nacido, junto con un fuerte estímulo a la lactancia materna y una pronta alta hospitalaria para continuar con la estrategia ambulatoriamente. La estrategia, mirada inicialmente con reticencia, empezó a tener resultados al disminuir la mortalidad, por lo que el Dr. Sanabria continuó desarrollando el concepto.

La llegada a la dirección del departamento de Pediatría de la Universidad Nacional de Colombia por parte del Dr. Rey Sanabria, y las reformas que este estableció para reestructurar las secciones del departamento potenció el desarrollo del método madre canguro. El manejo ambulatorio de los niños prematuros fue manejado inicialemente por el Dr. Rey Sanabria en compañía de los residentes de pediatría y pasó posteriormente a manos del Dr. Héctor Martínez. A medida que se adquiría experiencia, se desarrollaban los conceptos y características básicos del método canguro, en especial el establecer como pilares fundamentales del método la lactancia materna y el contacto piel a piel entre la madre y el bebé. Además, se establecieron diversos aspectos prácticos del método, como la posición del neonato respecto a la madre, que inicialmente era lateral pero posteriormente se prefirió en posición de “rana” (abducción y flexión de los muslos con flexión de las piernas) como prevención en los problemas de cadera. También, el manejo del reflujo gastroesofágico, con medidas farmacológicas (metoclopramida) y la posición de la madre (estar vertical durante el día y dormir en posición semisentada)

Posteriormente, desde 1979 el Dr. Héctor Matínez Gómez se hizo cargo del programa. En 1982 el Dr. Luis Hernán Navarrete se vinculó al programa. El método canguro llamó la atención del gobierno Colombiano durante el mandato de Belisario Betancourt a través de la esposa del presidente, Rosa Elena de Betancourt, y de la ministra de Salud María Teresa Forero. La oficina regional UNICEF, en cabeza de Teresa Albanes, inició el apoyo y difusión del método en distintos países de latinoamérica. Sin embargo, dada la ausencia de evidencia objetiva sobre la eficacia del método, este fue cuestionado desde el Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP), ante lo cual los neonatólogos colombianos respondían que el método había surgido como una respuesta asistencial y no investigativa. En mayo de 1991, fueron galardonados por la Organización Mundial de la Salud con el premio Sasakawa para la Salud los doctores Héctor Martínez Gómez y Edgar Rey Sanabria y entre 1992 y 1993 se realizó el primer programa de investigación sobre el método madre canguro.

 

Fuente: wikipedia.

Palabras para mis bebés, por fin en casa

Cuando por fin me dieron a mis chicas, escribí estas palabras que aunque no son gran cosa, me salieron de dentro y quería compartirlas en el blog:

88 días y 88 noches…Miedo desde el primer momento. Soledad, rabia, tristeza. 88 días sin poder dormir bien.
Todo el mundo se preocupa por tonterías, nimiedades de la vida que son un mundo para muchos. Pero nada de eso importaba…Los médicos nos preparaban para lo peor pero siempre supe que érais mías y que no os íbais a ir a ninguna parte. En la madrugada del jueves al viernes santo llegastéis sin más, demasiado pronto, demasiado fácil. 900g y 850g…Tan frágiles, tan dependientes de esas máquinas, cables, tubos y sondas. Dolía tanto veros así…Y al principio perdiendo tanto peso….Estuve muy asustada, pero no sé de donde saqué fuerzas para continuar con esto.
Después de todo lo que hemos pasado los 4 juntos ya estáis en casa, unidas de nuevo, después de casi 3 meses recluídas… 2 meses en Cuidados Intensivos, tan desprotegidas. Por suerte ya ha pasado todo.
Ahora sé lo que es la felicidad y me siento bien porque aunque aún tenemos 7 largos años por delante de médicos, por fin sois nuestras… Y a lo largo de la vida, en vuestros momentos de flaqueza aquí seguiré yo, luchando por vosotras y recordandoos lo fuertes que sois. Desde antes de nacer ya érais fuertes, aferrándoos a la vida cuando tuvisteis el STFF…La operación, el parto…Vuestros llantos. Después también vuestras risas. Los pasos atrás que hemos dado en el proceso, y también los pasos de gigante hacia adelante. Siempre estaré para vosotras, para recordaros que a pesar de estar repes, sois únicas.

Método Madre Canguro

El método madre canguro es una forma de cuidar de nuestro bebé prematuro basada en el contacto piel con piel. Es un método de cuidados que tiene su origen en Colombia como alternativa a la incubadora.
Cada vez más estudios demuestran que no solo es beneficioso para los niños prematuros, sino que también puede tener ventajas en el cuidado de niños que han nacido a su tiempo pero que están enfermos.

BENEFICIOS:

Numerosas investigaciones han demostrado los beneficios que supone la práctica de este método, tanto para el niño como para los padres.

Practicando el MMC, nuestro cuerpo dará calor al bebé y le ayudará a mantener su temperatura. Nos escuchará y olerá, y así dormirá más tiempo de seguido (rememora su estancia en el vientre materno, donde estaba con la madre las 24 horas del día, como sabéis). Todo ello favorece la maduración cerebral y ayuda a mejorar la respiración; y además engordarán antes puesto que al estar en los brazos de los padres, están más tranquilos.
Por supuesto, cuando los médicos o enfermeras tienen que realizarles alguna prueba o análisis, se aconseja hacerlo cuando están en brazos.

Al estar el bebé en brazos de la madre desde el nacimiento, se favorece el amamantamiento, ya que será un lugar conocido para él o ella. Favorecerá así la prolongación de la lactancia materna.

Además, el futuro aspecto social del bebé también se fomentará. Los padres podrán conocer sus necesidades y formar parte de sus cuidados aunque estén ingresados en el hospital.

POSICIÓN:

El objetivo es conseguir el máximo contacto piel con piel de los padres con el/los hijo/s.

El bebé debe colocarse en posición vertical entre los pechos de la madre o sobre el pecho del padre, siempre en posición de rana. Tiene que apoyar una de las mejillas en el pecho del padre, y el cuello deberá estar estirado para facilitar su respiración.

VESTIMENTA ADECUADA:

El bebé estará desnudo, únicamente con el pañal, para que la piel esté en el máximo contacto posible con la nuestra (si el bebé es muy pequeño deberá llevar también un gorro, e incluso calcetines, dependiendo de la situación de cada uno).

Los padres tenemos más opciones. Aunque hay hospitales que proporcionan fajas especiales para facilitar en MMC, ante la falta de la indumentaria adecuada, debemos llevar sencillamente ropa holgada. Una camiseta amplia será suficiente… Debemos introducir al bebé o los bebés dentro de la camiseta (o camisa), y si es necesario podemos poner una manta o toalla sobre el bebé (por la parte exterior de nuestra camiseta).

Las medidas de higiene son sencillas y muy básicas, pero siempre hay que tenerlas en cuenta: ducha diaria, uñas cortas, limpias y sin pintar, pelo recogido, mejor que suelto, y sin colgantes. Las manos deben estar limpias, y antes de coger al niño prematuro hay que echarse alcohol en gel.

Preferiblemente, hay que ir a ver a los bebés sin perfumes, para que nos huelan y se familiaricen con nosotros desde el primer momento.

¿CUANDO PODEMOS PRACTICAR EL MMC?

Como todo, depende del estado del bebé… El personal sanitario siempre intentará que sea lo antes posible, puesto que aporta numerosas ventajas para la mejoría de los niños ingresados. A falta de poder practicar el canguro, siempre facilitarán el contacto con nuestros hijos, de una manera o de otra.

¿CÓMO SERÁ LA PRIMERA VEZ?

El personal del hospital siempre explica cómo va a ser. Evidentemente, no será igual para un niño a punto de pasar a cuidados intermedios, que para un niño prematuro extremo; todo dependerá de la cantidad de aparatos que el bebé necesite.

En cualquier caso, los enfermeros siempre estarán a vuestro lado, para ayudar, e incluso para coger al bebé y ponerlo en vuestros brazos (la mayoría de los padres las primeras veces tienen miedo por poder hacerle daño al bebé o desenchufar algún aparato importante sin querer).

¿DÓNDE SE REALIZA?

Al lado de la incubadora del bebé. Siempre hay sillones para estar cómodos, ya que, como mínimo, el método canguro dura unas 2h.

*Consejo: siempre llevar agua y dejarla cerca del sillón. Es importante, ya que son muchas horas… Aunque el mínimo son 2h, normalmente los padres se suelen quedar más tiempo, y tiene que ser de seguido. Por esta razón es importante dejar a nuestro alcance las cosas que nos puedan hacer falta (y el teléfono móvil para no aburrirnos, aunque yo lo dejaba siempre en la taquilla, muchas mamás lo llevaban para entretenerse… Se pueden llevar libros, crucigramas…). También es importante hacer pis antes de coger a los bebés, para que no nos entre luego la urgencia.

DURANTE EL CANGURO…

Hay que aprovechar ese tiempo para hablar con los bebés. Tenemos que darle nuestro calor, no sólo el físico. Acariciarles, o cantarles es algo importante para que nos sientan junto a ellos. Hay padres que llevan un espejo pequeño para poder verles la carita, aunque hoy en día con los móviles también se puede hacer (ya que siempre la tienen de lado y muchas veces no se les ve bien desde nuestro ángulo). El objetivo siempre es estar el máximo tiempo posible con ellos.

*Muchas madres aprovechan que tienen el bebé en brazos para la extracción de leche, ya que el contacto piel con piel fomenta la lactancia materna en bebés que aún no pueden mamar.

PARA MULTIMAMÁS…

Como veis en la siguiente foto, realizar el método canguro con nuestros dos bebés también es posible, siempre con la ayuda del personal de neonatología (coger a una era fácil pero coger a las dos con tanto cable…. Imposible sin ayuda).

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En nuestra estancia en el Hospital 12 de Octubre, nunca vi a ninguna mamá de trillizos, por lo que no sé hasta qué punto es viable practicar el MMC con los tres a la vez. ¡Espero oir vuestras experiencias!